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The native range of this flightless bird is the eastern part of South America. It is not only the largest species of the genus Rhea but also the largest American bird alive. Adults have an average weight of 20–27 kg and 129 cm long from beak to tail; they usually stand about 1.50 m tall. The males are generally bigger than the females. Males can weigh up to 40 kilograms. The legs are long and strong, and have three toes. The wings of the American Rhea are rather large; the birds use them during running to maintain balance in tight turns. The feathers are gray or brown, with high individual variation, In general, males are darker than females. Even in the wild leucistic individuals (with white body plumage and blue eyes) as well as albinos occur. Concerning its eating habits, the bulk of its food consists of broad-leaved dicot foilage and other plantstuffs, particularly seed and fruit when in season. Favorite food plants include native and introduced species from all sorts of dicot families, such as Amaranthaceae, Asteraceae, Bignoniaceae, Brassicaceae, Fabaceae, Lamiaceae, Myrtaceaeor Solanaceae. They do not usually eat cereal grains, or monocots in general. However, the leaves of particular grass species like Brachiaria brizantha can be eaten in large quantities, and Liliaceae (e.g. the sarsaparilla Smilax brasiliensis) have also been recorded as foodplants. Even tough and spiny vegetable matter like tubers or thistles is eaten with relish. Like many birds which feed on tough plant matter, the Greater Rhea swallows pebbles which help grind down the food for easy digestion. It is much attracted to sparkling objects and sometimes accidentially swallows metallic or glossy objects. Greater Rheas breed in the warmer months, between September and January depending on the climate. Males are simultaneously polygynous, females are serially polyandrous. In practice, this means that the females move around during breeding season, mating with a male and depositing their eggs with the male before leaving him and mating with another male. Males on the other hand are sedentary, attending the nests and taking care of incubation and the hatchlings all on their own. Even recent evidence suggests that dominant males may enlist a subordinate male to roost for him while he starts a second nest with a second harem. The nests are thus collectively used by several females and can contain as many as 80 eggs laid by a dozen females; each individual female’s clutch numbers some 5-10 eggs. However, the average clutch size is 26 with 7 different females eggs. Rhea eggs measure about 130 mm × 90 mm and weigh 600 g on average; they are thus less than half the size of an ostrich egg. Their shell is greenish-yellow when fresh but soon fades to dull cream when exposed to light. The nest is a simple shallow and wide scrape in a hidden location The incubation period is 29-43 days. All the eggs hatch within 36 hours of each other even though the eggs in one nest were laid perhaps as much as two weeks apart. As it seems, when the first young are ready to hatch they start a call resembling a pop-bottle rocket, even while still inside the egg, thus the hatching time is coordinated. Greater Rheas are sexually mature by their 14th month. The Greater Rhea is considered a Near Threatened species according to the IUCN. The species is believed to be declining but it is still reasonably plentiful across its wide range, which is about 6,540,000 km2. The major factors in its decline is ranching and farming. The populations of Argentina and Uruguay are most seriously affected by the decline, in the former country mostly due to the adverse impact of agriculture, in the latter mostly due to overhunting in the late 20th century.
La distribución de esta ave incapaz de alzar vuelo es la zona oriental de América del Sur. No es solamente la especie más grande entre el género Rhea sino también la de mayor porte en todo el subcontinente. Los adultos poseen un peso promedio de 20-27 kg y un largo de 129 cm, desde el pico hasta la cola; con una altura de alrededor de 1.50 m. Los machos son generalmente más grandes que las hembras, llegando éstos hasta los 40 kg. Las patas son delgadas y largas, contando con 3 dedos. Las alas del Ñandú son de un tamaño bastante considerable. Las aves las utilizan durante sus corridas para mantener el balance en los giros cerrados. Las plumas son amarronadas o grises, con una cierta variabilidad individual. En general, los machos suelen más oscuros que las hembras. Aún en estado salvaje pueden aparecer individuos leucísticos (con plumas blanquecinas y ojos azules), así como albinos. En lo que concierne a sus hábitos alimenticios, gran parte de la misma es el follaje de ciertas dicotiledóneas y otras partes vegetales. Las especies botánicas predilectas abarcan las autóctonas como exóticas, tales como las de los géneros Amaranthaceae, Asteraceae, Bignoniaceae, Brassicaceae, Fabaceae, Lamiaceae, Myrtaceaeor Solanaceae. Usualmente no comen granos de cereales ni monocotiledóneas. No obstante, las hojas de ciertas especies de pasto como Brachiaria brizantha pueden ser consumidas en grandes cantidades; asi como las del género Liliaceae (por ejemplo, la zarsaparilla Smilax brasiliensis) e incluso materia vegetal dura y espinosa (tubérculos y cardos). De la misma manera que todas las aves que consumen plantas fibrosas, el Ñandú traga pequeñas piedras que ayudarían a moler la comida y facilitar su digestión. Le atraen mucho los objetos brillantes y puede tragárselos accidentalmente. Estas aves se reproducen en los meses más cálidos – entre Septiembre y Enero – dependiendo de las condiciones climáticas. Los machos son poligámicos simultáneos mientras que las hembras, poliándricas seriales. En la práctica esto significa que las hembras van de un lado a otro durante la época de cría, copulando con un macho y depositando sus huevos en el nido del macho anterior, para luego abandonarlo y copular así con otro. Los machos, por el contrario son sedentarios, atendiendo los huevos e incubándolos, ocupándose posteriormente del cuidado de los polluelos. No obstante, existe cierta evidencia que sugiere que los machos dominantes pueden utilizar a otros machos en esta tarea y comenzar un segundo nido con un segundo harén. Los nidos son por tanto empleados por varias hembras, llegando a tener unos 80 huevos puestos por una docena de ellas; produciendo individualmente de 5 a 10. En promedio, sin embargo, es de 26 huevos proveniente de 7 madres. Éstos miden alrededor de 130 x 90 mm y pesan unos 600 g; la mitad del peso del de avestruz. Su cáscara es de un tono amarillento verdoso cuando son recién empollados pero pronto se vuelven de color crema al estar expuestos a la luz. El nido es un simple hoyo llano y amplio ubicado en un sitio oculto. El período de incubación es de 29 a 43 días. Todos los huevos eclosionan a 36 horas respecto uno del otro aunque algunos de ellos hayan sido puestos con una diferencia de dos semanas. Al parecer cuando los primeros polluelos están listos para romper el cascarón inician un llamado similar al descorchar una bebida; haciendo que el empolle sea coordinado. Los Ñandúes alcanzan la madurez sexual a partir de los 14 meses. De acuerdo a la IUCN (por sus siglas en Inglés, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), se cree que la especie esté declinando en número, pero aún permanece en valores no alarmantes en su hábitat de 6,540,000 km2. Causa principal de ello es el agro. Las poblaciones de Argentina y Uruguay son las más afectadas; en la primera debida al impacto adverso de la agricultura y en el segundo, por la caza abusiva durante la última parte del siglo 20.

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